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domingo, 13 de febrero de 2011

autor Osvaldo Huja


Séptimo grado.


Amor en séptimo grado,
último suspiro de la inocencia
en el viento sembrado.

Te quise enamorado o embriagado
de una fantasía que creía mía
y solo era de lo llorado.

Te quise enamorado,
de pequeño hasta lo inacabado,
jugando a ser el ser soñado,
por la realidad de séptimo grado frustrado.

Todavía soy el niño herido de séptimo grado,
todavía mantengo en un fondo desconocido
ese delirio descompensado,
porque los días son de sangre
y todavía sigo sangrando.

El guardapolvo blanco he manchado
y lo escuela entera se ha enterado…
pero todavía te sigo añorando.





Ama mi sueño que te ama.




“Mi sueño con alas te alcanza


y con llamaradas extraviadas te ama.


Belleza titilante destella y estalla


sobre la noche solitaria.




Ama mi sueño que te ama…


cruza el umbral, la fantasía traspasa,


confúndete con el sueño y continua el fuego


bajo las sábanas.




Exhala intenso, inhala la madrugada…




pero antes que despierte no te vayas…


no me dejes  ese aliento a ignorancia…




porque si despierto y no te encuentro


no sabré si fue un sueño, una añoranza


o realmente consumiste mi tiempo


entre tus brazas encantadas.”